lunes, 31 de agosto de 2020

LA PENDEJADA MATA

Una vez más, la pendejada nos pasa factura y se cobra la vida de 13 personas. Y por pendejada quiero referirme a esa consigna perucha tan conocida, de saltarse las normas, de creer que cumplir la ley es cosa de cojudos.

Lo más probable que haya ocurrido en la discoteca de Los Olivos, es que, al verse acorralados por la intervención policial, algunos prontuariados que habrían asistido a esta fiesta clandestina, creyeron que, armando tumulto, tendrían opción para escapar del lugar. Y esa embestida humana, es causal de las
muertes que hoy el Perú entero lamenta.

Pero lo peor de todo es que el pendejo nunca aprende. Inmediatamente después de los hechos, a ese pendejo perucho, rápidamente se le ocurrió echar toda la culpa a la policía, montando el cuentaso de que se habían lanzado bombas lacrimógenas, disparos de balas; cuando en realidad, no hay el mínimo indicio o prueba alguna, de que eso haya ocurrido.


Hasta cuando peruanos, seguiremos abrasando la torpe ideología de “Pepe El Vivo”. Hasta cuando seguiremos creyendo que pagar una coima es la forma más eficiente para lograr nuestros propósitos. Hasta cuando seguiremos engañados por la torpeza de creer que echar la basura en la calle, que pasarse el semáforo en rojo, que cutrear, que mentir, que hacerse “el mosca”; son formas dignas de vivir; cuando en realidad, todo eso se acumula como
montonales de basura que luego terminan cayendo sobre nosotros mismos y convierten a nuestro país en lo que es en realidad, un lugar inseguro y con una pobre perspectiva de desarrollo humano.

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